Lavarse las manos con agua y jabón es una de las medidas más importantes para prevenir enfermedades.
Sin embargo, existe un detalle que muchas personas pasan por alto: la forma de secarse las manos después del lavado también influye en la higiene y puede favorecer una nueva exposición a microorganismos.
Lea en esta nota
- ¿Por qué los secadores de manos pueden dispersar bacterias?
- Secadores de alta velocidad: ¿qué encontraron los investigadores?
- ¿Por qué las toallas de papel pueden ser más higiénicas?
- ¿Qué riesgos existen en hospitales, restaurantes y centros comerciales?
- ¿Cómo secarse correctamente las manos después de lavarlas?
- Lavarse las manos no es suficiente: el secado también importa
Aunque los secadores de manos eléctricos están presentes en centros comerciales, aeropuertos, restaurantes y otros espacios públicos, distintas investigaciones han identificado diferencias importantes entre estos dispositivos y las tradicionales toallas de papel, especialmente en su capacidad para dispersar bacterias y otras partículas en el ambiente.
Una revisión de 12 estudios científicos publicada en la revista médica Mayo Clinic Proceedings encontró que las toallas de papel presentan ventajas desde el punto de vista de la higiene, debido a su rapidez de secado, la remoción de microorganismos mediante fricción y su potencial para reducir la contaminación cruzada.
¿Por qué los secadores de manos pueden dispersar bacterias?
El funcionamiento de los secadores eléctricos de baños públicos podría explicar parte del problema.
Estos dispositivos utilizan aire del entorno para retirar la humedad de las manos, pero ese mismo aire puede contener microorganismos suspendidos.
En los servicios higiénicos de uso compartido, la circulación de personas y determinadas actividades, como accionar la descarga de un inodoro sin tapa, pueden contribuir a la dispersión de partículas en el ambiente.
Un experimento científico citado en la información proporcionada comparó la exposición de placas de Petri al aire de secadores eléctricos y al aire habitual de un baño.
Los resultados mostraron una diferencia considerable: las placas colocadas debajo de los secadores durante 30 segundos registraron un promedio de 60 colonias bacterianas, mientras que aquellas expuestas al aire del baño durante dos minutos desarrollaron, en promedio, una sola colonia.
Los hallazgos sugieren que determinados secadores pueden favorecer el depósito de microorganismos presentes en el ambiente.
No obstante, detectar bacterias no significa necesariamente que exista un riesgo directo de infección, ya que este depende de diversos factores, incluidos el tipo de microorganismo y el nivel de exposición.
Secadores de alta velocidad: ¿qué encontraron los investigadores?
Los dispositivos que expulsan aire a gran velocidad también han sido objeto de investigaciones por su capacidad para dispersar partículas alrededor de las personas.
Un estudio de Kimmitt y Redway, de la Universidad de Westminster, encontró que los secadores de chorro de alta velocidad pueden dispersar hasta 1.300 veces más partículas virales que las toallas de papel bajo las condiciones experimentales evaluadas.
La investigación también reportó que los efectos de esa dispersión podían detectarse hasta 15 minutos después de utilizar el dispositivo.
Este resultado es relevante para establecimientos con gran circulación de público, donde varias personas utilizan consecutivamente los mismos servicios higiénicos.
Sin embargo, es importante distinguir entre la presencia de partículas virales en un experimento y la transmisión efectiva de enfermedades.
Los resultados de laboratorio no demuestran, por sí solos, que utilizar un secador eléctrico provoque infecciones.
¿Por qué las toallas de papel pueden ser más higiénicas?
La revisión científica publicada en Mayo Clinic Proceedings evaluó diferentes métodos para secarse las manos, entre ellos los secadores de aire caliente, los equipos de alta velocidad y las toallas desechables.
Los investigadores analizaron aspectos relacionados con la eficiencia del secado, la eliminación de bacterias y la posibilidad de contaminación cruzada.
Entre las principales ventajas de las toallas de papel para secarse las manos destaca su capacidad de retirar la humedad mediante contacto directo con la piel.
A diferencia de los dispositivos eléctricos, el papel genera una fricción que puede contribuir a remover microorganismos residuales después del lavado.
Además, permite completar el secado sin recurrir a corrientes de aire que puedan dispersar partículas alrededor del usuario.
Desde la división KCP de Arbex, la empresa recomienda complementar el lavado correcto de manos con el uso de toallas de papel, especialmente en lugares de alta concurrencia.
«Una buena higiene comienza con las manos limpias. Después del correcto lavado, es ideal secar la piel con toallas de papel, ya que ofrecen un secado más rápido y reducen la dispersión de microorganismos, especialmente en baños de alto tráfico como hospitales, restaurantes o espacios públicos», destacó Degy González, marketing manager LATAM de la marca.
¿Qué riesgos existen en hospitales, restaurantes y centros comerciales?
La higiene de manos adquiere especial importancia en lugares donde numerosas personas comparten instalaciones sanitarias.
En hospitales y centros de atención médica, por ejemplo, las medidas para reducir la contaminación cruzada forman parte de las estrategias de prevención de infecciones.
En restaurantes, aeropuertos y centros comerciales, mantener las manos limpias también resulta fundamental debido al contacto frecuente con superficies compartidas, como puertas, grifos, mesas y otros objetos de uso común.
En estos entornos, el secado de manos constituye una parte importante del proceso de higiene, porque la humedad residual puede facilitar la transferencia de microorganismos al tocar superficies.
Por ello, además del método de secado, resulta necesario considerar la limpieza de los baños, el mantenimiento de los equipos y la disponibilidad de suministros adecuados.
¿Cómo secarse correctamente las manos después de lavarlas?
La evidencia presentada destaca la importancia de completar el lavado con un secado adecuado. Para reducir la posibilidad de contaminación, conviene seguir estas recomendaciones:
- Lavarse las manos con agua y jabón, frotando palmas, dorsos, dedos y uñas.
- Enjuagar correctamente para retirar los restos de jabón.
- Secarse completamente las manos, evitando dejar humedad entre los dedos.
- Utilizar toallas de papel limpias y desechables cuando estén disponibles, especialmente en servicios higiénicos de alta concurrencia.
- Evitar tocar superficies potencialmente contaminadas inmediatamente después de completar la higiene.
Si solamente se dispone de un secador eléctrico, es preferible secarse bien las manos antes que dejarlas húmedas.
Lavarse las manos no es suficiente: el secado también importa
El debate sobre los secadores eléctricos y las toallas de papel pone de manifiesto que la higiene personal no termina cuando cerramos el grifo.
Aunque los estudios citados muestran ventajas de las toallas desechables en determinados indicadores de higiene, la protección de la salud depende de un conjunto de prácticas que incluyen el lavado adecuado, el secado completo y la limpieza de los espacios compartidos.
La principal recomendación es sencilla: lavarse correctamente las manos y secarlas por completo son dos acciones complementarias para reducir la transmisión de microorganismos.
En servicios higiénicos públicos, donde el contacto con superficies compartidas es constante, prestar atención a ambos pasos puede contribuir a una mejor higiene individual y colectiva.
