Bad Bunny aparece como la figura central de un show que no solo representó un logro personal, sino también un momento clave para la música latina en el escenario global.
La energía en el estadio es máxima. Tras el cierre del segundo cuarto entre los New England Patriots y los Seattle Seahawks, el campo del Levi’s Stadium se transformó en cuestión de minutos para dar paso al espectáculo musical más esperado de la noche.
Lo único más poderoso que el odio, es el amor.
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Tití Me Preguntó” @sanbenito #AppleMusicHalftime pic.twitter.com/zRHodY6AQh
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Influencia latina
La presentación -emitida por grandes redes como NBC, Peacock y Telemundo- transformó el escenario en un homenaje a la cultura latina y puertorriqueña, con un ambiente de fiesta constante y una puesta en escena que mezcló elementos de la vida cotidiana, escenas de vida urbana, referencias a Puerto Rico e incluso una boda real celebrada en vivo.
El espectáculo contó con participaciones especiales de renombre que encendieron al público y ampliaron la sensación de unión cultural: Lady Gaga interpretó con él “Die With a Smile”, mientras Ricky Martin subió al escenario para cantar “Lo Que Le Pasó a Hawai”.
Estos momentos fueron acompañados por un público vibrante, coreando temas como “Tití Me Preguntó” y “Café con Ron”, y con Bad Bunny llevando la bandera puertorriqueña y mensajes de inclusión en medio de secuencias visuales potentes.
La historia de Liam Conejo Ramos y el símbolo de migración
En las horas y días posteriores al show, uno de los momentos que más debate generó en redes fue el instante en que Bad Bunny alzó uno de sus premios Grammy frente a un niño presente en el escenario.
Inmediatamente, usuarios asociaron ese gesto con Liam Conejo Ramos, un niño ecuatoriano de cinco años cuya detención junto a su padre por parte de las autoridades migratorias de Estados Unidos en enero de 2026 se volvió un símbolo de las críticas a las políticas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
¿Quién es Liam Conejo Ramos? Se trata de un niño que, según informes periodísticos, fue detenido en Columbia Heights, Minneapolis, junto a su padre mientras regresaban del preescolar de Liam, en un operativo de ICE que generó indignación pública, al punto que la familia fue liberada posteriormente en espera de sus audiencias migratorias.
Su caso se volvió un punto focal en el debate sobre las prácticas migratorias estadounidenses y la protección de las familias.
Varios medios señalan que la interpretación surgió de la combinación de la imagen del gesto de Bad Bunny con las búsquedas y discusiones en redes que hicieron alusión al nombre de Liam, generando toda una narrativa simbólica en torno al tema migratorio.
Este gesto -real o interpretado así por la audiencia- se enmarca en el contexto de un show que no solo fue musical, sino también cultural y político, donde Bad Bunny ha utilizado su plataforma para hablar sobre identidad, pertenencia y las experiencias latinas más allá del entretenimiento convencional.
Bad Bunny y un escenario histórico
El artista puertorriqueño pisó el medio tiempo del Super Bowl 2026 en uno de los puntos más altos de su carrera.
Convertido en un fenómeno cultural, su presencia en este evento confirma el impacto de la música en español en mercados que tradicionalmente estuvieron dominados por artistas anglosajones. Cada edición del Super Bowl redefine tendencias, y esta no es la excepción.
La producción que acompaña a Bad Bunny ha sido diseñada para un público global. Escenografía, coreografías y una puesta en escena de alto nivel buscan aprovechar cada segundo de una ventana televisiva única, seguida por más de 100 millones de espectadores en todo el mundo.

Un show que va más allá de la música
El show de medio tiempo no es solo un concierto, es una vitrina cultural. Bad Bunny llega a este escenario en un contexto mediático fuerte, marcado por su presencia constante en premios internacionales y por mensajes que han generado conversación más allá de lo musical.
Su actuación en el Super Bowl 2026 se interpreta también como una declaración de identidad y alcance global.
A lo largo de los años, el Halftime Show se ha convertido en un espacio donde los artistas consolidan su legado. Para Bad Bunny, esta presentación refuerza su estatus como uno de los nombres más influyentes de la música actual, capaz de conectar con audiencias diversas en cuestión de minutos.
El valor real del show de medio tiempo
Aunque no existe un pago directo millonario por actuar en el Super Bowl, el verdadero impacto del show está en la exposición. La NFL y Apple Music asumen los costos de producción, mientras que el artista obtiene una visibilidad sin precedentes.
Históricamente, las presentaciones del medio tiempo generan aumentos inmediatos en reproducciones, ventas y presencia digital.
En este contexto, el show de Bad Bunny se convierte en una de las actuaciones más valiosas de su carrera.
Cada canción, cada imagen y cada mensaje tiene un alcance global inmediato, amplificando su impacto cultural y comercial.
Un momento que ya es parte de la historia del Super Bowl
Mientras el estadio vibra y las pantallas del mundo se enfocan en el escenario, el show de medio tiempo del Super Bowl 2026 entra en su momento clave.
Bad Bunny no solo canta, también representa una era en la que la música latina ocupa un lugar central en los eventos más importantes del entretenimiento mundial.
El Super Bowl 2026 suma así un nuevo capítulo inolvidable, con un espectáculo que ya empieza a escribirse en la historia del Halftime Show y en la carrera de uno de los artistas más influyentes del planeta.
