El Departamento de Guerra de los Estados Unidos publicó un primer catálogo oficial con 162 documentos, fotografías y videos sobre Fenómenos Anómalos No Identificados (UAP), también conocidos como OVNIs.
Analizamos los primeros documentos desclasificados desde la propia fuente https://www.war.gov/UFO/, que involucra a diversas agencias como la NASA y el FBI, y que pretende promover la transparencia sobre estos casos tras el anuncio realizado por el presidente Donald Trump a inicios de año.
El disco o platillo capturado
El verano de 1947 marcó el inicio de la era moderna de los OVNIs, y los archivos desclasificados del FBI revelan que la agencia investigaba avistamientos genuinos de pilotos y ciudadanos.
Todo comenzó tras el reporte del piloto Kenneth Arnold, quien el 24 de junio de 1947 divisó nueve objetos extraños sobre las Montañas Cascade en Washington.
Según los informes, Arnold describió que los objetos se movían como «platillos saltando sobre el agua», lo que dio origen al término «platillo volador».
A partir de este evento, el FBI y la Inteligencia del Ejército recibieron cientos de denuncias en estados como Oregón, Arizona e Idaho.

Saybrook y Rusia
Uno de los casos más curiosos documentados en este expediente es el de Saybrook, Illinois. El 26 de julio de 1947, una residente llamada June Anderson reportó el hallazgo de un «disco volador» en su jardín delantero.
El objeto causó tal revuelo que se tomaron seis fotografías desde distintos ángulos para su análisis.
La investigación del FBI rápidamente determinó que el artefacto era un fraude burdo, probablemente fabricado por jóvenes locales como una broma. El «disco» consistía en:
- Un plato o bandeja de madera vieja.
- Una placa de plata, una bujía (spark plug), un temporizador y tubos de latón ensamblados encima.
- La palabra «RUSSIA» escrita a mano en uno de los componentes, buscando alimentar la paranoia de la época sobre armas secretas soviéticas.
¿Mensajes cifrados?
El expediente también detalla el caso de Maury Island, donde dos hombres afirmaron tener fragmentos de un disco que supuestamente dañó su embarcación. Más tarde, admitieron que todo fue una invención para intentar vender «escoria» de una fundición a revistas de ciencia ficción.
Incluso el laboratorio de criptoanálisis del FBI tuvo que intervenir para descifrar un mensaje en código enviado a un periódico por un «Radio Ham» (radioaficionado).
El mensaje, una vez descifrado, decía: «Cansados de las tonterías humanas, no esperaremos a la guerra atómica… enviamos discos voladores y estableceremos un orden mundial bajo los marcianos a finales de este año».
El FBI concluyó que el autor era simplemente un «chiflado» local influenciado por la publicidad del fenómeno.
Estos documentos muestran a un FBI dividido entre la necesidad de investigar posibles amenazas tecnológicas extranjeras y la tarea de descartar el ingenio (a veces malintencionado) de ciudadanos bromistas.

El incidente de Maury Island y la «lluvia de metal»
Uno de los casos más impactantes documentados ocurrió en Maury Island, Washington. Según los informes, Harold Dahl reportó que seis discos voladores aparecieron sobre su patrulla costera; uno de ellos pareció sufrir un desperfecto y descargó lo que describió como «toneladas» de un material similar a rocas metálicas y lava sobre su embarcación, matando a su perro e hiriendo a su hijo.
Los documentos incluyen fotografías originales de estos fragmentos. Aunque inicialmente se manejó con extremo sigilo, investigaciones posteriores realizadas por el Mayor Sanders en el campo McChord indicaron que el material no era de origen extraterrestre, sino «escoria» de una fundición de cobre local.
El reporte final señala que los testigos admitieron posteriormente que la historia fue una «fabricación completa».

Tragedia en la investigación
La seriedad con la que el gobierno tomó estos hallazgos se evidencia en la tragedia del 1 de agosto de 1947.
Dos oficiales de inteligencia de la Fuerza Aérea, el Capitán Davidson y el Teniente Brown, perdieron la vida cuando su avión B-25 se estrelló mientras transportaban muestras de estos fragmentos desde Tacoma hacia California para un análisis más profundo.
Aunque se especuló sobre un sabotaje debido a la naturaleza del cargamento, el FBI concluyó que el accidente fue causado por una falla técnica en el motor.
Otros hallazgos: MIT y piezas de fundición
Los documentos también revelan otros casos:
- New Hampshire: Fragmentos hallados cerca de West Rindge fueron analizados por científicos del MIT. El dictamen determinó que se trataba de hierro fundido ordinario que había sido sometido a un calor intenso, posiblemente proveniente de una caldera de locomotora.
- Illinois: Un supuesto instrumento hallado en una granja fue identificado por expertos en Wright Field como piezas de un altavoz de radio antiguo, calificando el incidente como un engaño.
Conclusión de los archivos
Para finales de 1947, el Director del FBI, J. Edgar Hoover, y las autoridades militares recomendaron descontinuar las investigaciones detalladas de estos fragmentos, al determinar que la gran mayoría de los casos eran engaños, fenómenos naturales o desechos industriales.
Sin embargo, la difusión de estos documentos hoy permite comprender la paranoia y el rigor científico con el que se abordó el fenómeno OVNI en sus inicios.
