El 14 de febrero no es feliz para algunos

Aunque para muchos el día de celebra al amor y la amistad, para algunas personas esta fecha es sinónimo de tristeza, abandono y soledad, lo que podría desembocar en depresión e incluso el suicidio.

Según advirtió Atala Zevallos García, psicóloga de los Hospitales del Sisol, es necesario primero diferenciar la tristeza de la depresión.

“La primera llega, pasa y se acaba; mientras que la otra, responde a una patología clínica, pues no desaparece y más bien se incrementan los síntomas como pérdida del apetito, sueño y baja autoestima”, precisó la profesional.

Las personas depresivas piensan en una única salida, la muerte. Esto generalmente, lo vemos en adolescentes y jóvenes que oscilan entre los 14 y 34 años”, expresó Zevallos García.

Es más, mencionó que de acuerdo a un estudio se encontró que la mayoría de los adolescentes que intentaron suicidarse lo hicieron a causa de un hecho detonante, que generalmente, estaba en casa. En algunos casos, por conflictos entre los padres, la sensación de no ser apreciado, amado o no querido por las personas que están alrededor suyo.

Estas, son algunas de las causas, pero lo real es que se trata de una decisión que se va construyendo a lo largo del tiempo, y que está acompañada de factores individuales, familiares y sociales”, agregó la especialista.

Señales de alerta

  • Dificultad para concentrarse, sin interés en el futuro, no piensa claramente.

  • Deseo de alejarse de la familia, dejando sus asuntos pendientes en orden.

  • Aislarse del entorno habitual, evitando a los demás por temor a ser rechazados.

  • Cambios notorios en las actividades físicas, desapareciendo el interés sexual y durmiendo todo el día.

  • Se muestran inseguros, tristes, abatidos, irritables, lloran fácilmente.

  • Pierden la perspectiva de la vida, el empleo, la familia. Todo se ve distinto cuando se está deprimido.

  • El sentimiento de culpa está presente con ocasión de la depresión.

Recomendaciones para familiares de personas depresivas

  • Ayudarlos a fortalecer sus recursos personales para que puedan tener más herramientas a la hora de enfrentar situaciones problema.

  • Buscar ayuda profesional inmediata, a través de tratamientos psicológicos y/o psiquiátricos. 

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