Jueza habilitó despacho judicial en la azotea de su casa

La jueza Julia Vivero Diez, tiene 55 años, y prefirió no dejar su despacho y continuar trabajando cumpliendo las medidas de seguridad desde la azotea de su casa.

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Cada vez es más frecuente conocer a mujeres corajudas que a diario se desarrollan profesionalmente en distintos ámbitos sociales, cumplen sus labores en el hogar, crían a sus hijos, cuidan a sus nietos, atienden a la familia, estudian para volverse más competitivas en sus centros laborales, y así un listado largo de todo lo que ellas hacen.

Hoy queremos rendir homenaje a esa mujer empoderada, guerrera, esa mujer que cuando uno piensa que ya está cansada, saca fuerza de donde menos lo imagina y no se doblega ante nada; esa mujer que pone el alma y el corazón en cada cosa que hace; esa mujer que no conoce los límites porque es capaz de hacer aún el trabajo más pesado por mantener a su familia, esa mujer incomparable que siempre te brinda una sonrisa ante cualquier adversidad.

Ella es una de esas mujeres valerosas, su nombre es Julia Vivero Diez, tiene 55 años, ha trabajado desde 1988, como practicante, abogada, asistente, secretaria, juez supernumeraria y ha sacado el primer lugar en el examen que rindió en la Academia de la Magistratura para poder ser juez de paz letrado; además tiene 2 hijos varones, Vladimir y Moisés, sus motores de vida como ella les dice, dos profesionales abogados que quieren seguir su ejemplo; y un nieto hermoso de años llamado Fabrizio Vladimir, que la hace feliz con sus ocurrencias.

Durante esta emergencia sanitaria, ella solicitó que sus especialistas le trasladen sus expedientes a casa, ello en atención al oficio múltiple n.° 018-2020 que emitió la presidenta de la Corte del , Rosa Ruth Benavides Vargas, en el que indica que los jueces quienes no integren los órganos jurisdiccionales de emergencia, puedan trasladar hacia sus domicilios los expedientes que tienen a su cargo, esto a fin de continuar realizando sus labores durante este periodo de emergencia nacional.

Su esposo, le habilitó un en la azotea de su casa para que tome el sol mientras trabaja, y no sienta mucho el encierro de tener que estar en casa, porque para una mujer acostumbrada a estar siempre activa es difícil mantenerse haciendo poco; así es como pasa sus días en esta inmovilización social por el COVID19, revisando los expedientes que tiene a su cargo, ha podido estudiar sus casos y  resolver 4 sentencias, procesar más de 65 denuncias calificadas, entre otros.

“Yo quiero seguir laborando, es mi pasión, ayudar a resolver los problemas a los demás nos enaltece como ser humano, además es mi función como operadora de justicia, como , soy una mujer trabajadora, soy madre, esposa y abuela, pero también soy profesional y aún en esta coyuntura tan difícil por la cual todos las personas atravesamos, debemos continuar adelante; yo estoy cumpliendo con mi trabajo ahora, no quiero regresar a mi oficina y encontrar todo acumulado; estoy haciendo trabajo remoto y es gratificante seguir aprendiendo más de estas cosas tecnológicas” precisó Julita, como así le dicen sus amigas de cariño.

Ella quiso agradecer con mucho orgullo a sus especialistas judiciales Marvin y Michael, pues  gracias a ellos los expedientes están en su casa, ya que ella no ha podido salir para realizarlo personalmente por pertenecer al grupo de personas en riesgo de contraer el coronavirus; además finalizó enviando un saludo muy especial a todas esas madres en su día, aquellas que son mujeres luchadoras, que salen adelante para ser el sostén de sus hijos, aquellas que no se amilanan por nada, aquellas mujeres mil oficios, que Dios las guarde y les de toda la valentía y seguridad que necesitan, a todas esas mujeres chalacas, a todas, a todas las mujeres peruanas y corajudas, ¡Feliz día de las madres!, finalizó.

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admin

Administrador de contenidos de Grupo Periodismo en Línea