El teléfono celular se ha convertido en el principal centro de nuestra vida digital. En un solo dispositivo almacenamos fotografías, correos electrónicos, aplicaciones bancarias, redes sociales, documentos laborales y conversaciones personales, por lo que mantenerlo protegido es una necesidad cada vez más importante.
Con el objetivo de ayudar a los usuarios a reducir los riesgos de ciberseguridad, ESET presentó una guía práctica que propone un chequeo de apenas diez minutos. La iniciativa reúne acciones sencillas que permiten fortalecer la protección del dispositivo y disminuir las posibilidades de sufrir ataques informáticos o pérdida de información.
«Con apenas 10 minutos y algunos cambios simples es posible detectar riesgos, cerrar accesos innecesarios y prevenir problemas antes de que ocurran. De esta manera se reduce significativamente la posibilidad de que toda la vida digital quede expuesta», explica Mario Micucci, Investigador de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica.
Actualizar el sistema: el primer paso para mantener el celular protegido
El primer paso consiste en verificar que tanto el sistema operativo como todas las aplicaciones instaladas estén completamente actualizados. Las nuevas versiones no solo incorporan funciones adicionales, sino que también corrigen vulnerabilidades que pueden ser aprovechadas por los ciberdelincuentes.
Mantener el dispositivo actualizado reduce considerablemente la exposición a amenazas conocidas y fortalece la seguridad general del equipo.
Configurar un acceso seguro y revisar las aplicaciones instaladas
El siguiente paso es comprobar que el celular cuente con un método de bloqueo seguro mediante PIN, contraseña, patrón o autenticación biométrica. También se recomienda configurar el bloqueo automático de pantalla en el menor tiempo posible y evitar combinaciones fáciles de adivinar, como fechas de nacimiento.
Posteriormente, conviene revisar todas las aplicaciones instaladas. Eliminar aquellas que ya no se utilizan o que resultan desconocidas ayuda a disminuir la superficie de ataque y reduce las posibilidades de que software malicioso permanezca en el dispositivo sin ser detectado.
Otra recomendación importante es analizar los permisos que tienen las aplicaciones. Algunas solicitan acceso a funciones que no guardan relación con su propósito, como el micrófono, la cámara, la ubicación o los contactos. Revisar estos permisos desde la configuración del teléfono permite limitar el acceso únicamente a lo necesario y mejorar la privacidad.
Reducir conexiones innecesarias y fortalecer las cuentas personales
Para minimizar riesgos, ESET aconseja desactivar el Bluetooth cuando no esté en uso y eliminar las redes Wi-Fi públicas almacenadas que ya no sean necesarias. Estas conexiones pueden representar un punto de entrada para intentos de acceso no autorizados o de interceptación de información.
Otro aspecto clave es activar la autenticación en dos factores (2FA) en todas las cuentas compatibles, incluyendo correo electrónico, redes sociales, servicios de mensajería, cuentas de Google y Apple ID. Esta capa adicional de seguridad dificulta el acceso a las cuentas incluso cuando una contraseña ha sido comprometida.
Respaldar la información y utilizar herramientas de protección
Realizar copias de seguridad automáticas en servicios como Google Drive o iCloud es una medida fundamental para proteger fotografías, contactos, archivos y datos del sistema. En caso de robo, pérdida del equipo o un incidente de seguridad, disponer de un respaldo actualizado facilita la recuperación de la información.
Finalmente, ESET recomienda instalar una solución de seguridad confiable que ofrezca protección frente a sitios de phishing, aplicaciones maliciosas y malware en tiempo real. Estas herramientas también pueden incorporar funciones adicionales como protección para operaciones bancarias, bloqueo de aplicaciones sensibles y herramientas antirrobo para localizar o bloquear el dispositivo.
Pequeños hábitos que fortalecen la seguridad digital
Los especialistas coinciden en que la mayoría de los incidentes de ciberseguridad tienen su origen en acciones cotidianas, como instalar aplicaciones desde fuentes no oficiales, utilizar contraseñas débiles o postergar las actualizaciones del sistema.
Por ello, convertir este chequeo de diez minutos en una rutina periódica permite mantener el celular en mejores condiciones de seguridad y proteger tanto la información personal como las cuentas digitales frente a amenazas cada vez más frecuentes.
Como concluye Mario Micucci, la protección digital no depende de soluciones milagrosas, sino de incorporar hábitos sencillos que, mantenidos en el tiempo, pueden marcar una diferencia significativa para la seguridad de los usuarios.
