La inteligencia artificial no puede ser fuente primaria —y mucho menos única— para los periodistas, pero en los últimos meses hemos notado que algunos redactores la usan sin filtros, comprometiendo la credibilidad de sus propios medios.
La inteligencia artificial no puede ser fuente primaria —y mucho menos única— para los periodistas, pero en los últimos meses hemos notado que algunos redactores la usan sin filtros, comprometiendo la credibilidad de sus propios medios.