Nombre del año 2026
Nombre del año 2026

En diversos países del mundo, asignar un nombre a cada año es una práctica vinculada a tradiciones culturales o calendarios simbólico, pero el nombre del año 2026 es todavía un misterio.

En el Perú, esta costumbre se mantiene desde hace décadas, aunque con un propósito distinto: destacar valores, prioridades políticas y mensajes de interés nacional definidos por el Gobierno de turno.

Y hoy, la llegada del nuevo año, ha despertado expectativa, especialmente en el ámbito institucional, donde la denominación anual no es solo un gesto simbólico, sino un elemento obligatorio en la documentación oficial del Estado.

¿Existe ya un nombre oficial para el año 2026?

Hasta la fecha, el año 2026 no cuenta con una denominación oficial aprobada por parte del Poder Ejecutivo. Como establece la práctica administrativa, el nombre del año debe ser formalizado mediante un Decreto Supremo, el cual es publicado en el Diario Oficial El Peruano.

Una vez emitida esta norma, su uso será obligatorio para todas las entidades públicas, especialmente aquellas que forman parte del Poder Ejecutivo.

En el sector privado, en cambio, la utilización del nombre anual queda a discreción de cada institución.

¿Cuándo se define la denominación del año en Perú?

Tradicionalmente, el Gobierno aprueba la denominación anual en los últimos días del año previo, generalmente durante el mes de diciembre.

Por ese motivo, se espera que en las próximas semanas se haga el anuncio oficial que determine el nombre que acompañará al calendario 2026 en toda la administración pública.

Como referencia inmediata, el 2025 fue denominado “Año de la recuperación y consolidación de la economía peruana”, reflejando la prioridad gubernamental frente a los desafíos económicos del país.

El origen de la denominación anual

La costumbre de asignar un nombre oficial a cada año se instauró en 1963, durante el gobierno del expresidente Fernando Belaúnde Terry.

Desde entonces, se dispuso que todas las entidades del Estado utilicen obligatoriamente esta denominación en documentos oficiales, oficios, resoluciones y comunicaciones institucionales.

Lejos de ser un elemento decorativo, el nombre del año se convirtió en un componente normativo que unifica la identidad administrativa del Estado y refuerza los mensajes que el Ejecutivo busca posicionar a nivel político, social o histórico.

Más que un lema: un mensaje político y administrativo

Con el paso de los años, las denominaciones anuales han reflejado distintas coyunturas: celebraciones históricas, aniversarios emblemáticos, énfasis económicos o llamados a la unidad nacional.

La formalización mediante Decreto Supremo evita interpretaciones libres y garantiza que todas las entidades utilicen una única denominación oficial durante los doce meses del año.

Este mecanismo también permite que el nombre quede registrado en el sistema normativo peruano, consolidando su uso desde el 1 de enero hasta la emisión de la siguiente denominación.

Situación actual y expectativa institucional

Al 4 de enero de 2026, el decreto correspondiente aún no ha sido publicado, por lo que la denominación oficial sigue pendiente.

Mientras tanto, las entidades estatales continúan utilizando el membrete vigente hasta el cierre de 2025, a la espera de la nueva disposición que marcará el inicio formal del periodo administrativo 2026.

En años anteriores, la elección del nombre ha respondido a contextos específicos. Por ejemplo, en 2025 se optó por “Año del Bicentenario de José Faustino Sánchez Carrión”.

Esta denominación impulsada desde el Gobierno Regional de La Libertad para destacar el legado del ideólogo de la independencia y redactor de la primera Constitución Política del Perú, pero quedó en nada.

El Diario Oficial El Peruano cumple un rol clave en este proceso, ya que solo con la publicación del Decreto Supremo la denominación adquiere validez legal y obligatoriedad administrativa.

Si bien esta normativa no modifica derechos ni obligaciones ciudadanas, sí fortalece la coherencia institucional del Estado.

Además, muchas empresas privadas, centros educativos y organizaciones civiles suelen adoptar voluntariamente el nombre del año en sus comunicaciones, ampliando su alcance simbólico.

Nombres oficiales de los años (2010–2025)

  • 2010 – Año de la consolidación económica y social del Perú
  • 2011 – Año del Centenario de Machu Picchu para el Mundo
  • 2012 – Año de la Integración Nacional y el Reconocimiento de Nuestra Diversidad
  • 2013 – Año de la Inversión para el Desarrollo Rural y la Seguridad Alimentaria
  • 2014 – Año de la Promoción de la Industria Responsable y del Compromiso Climático
  • 2015 – Año de la Diversificación Productiva y del Fortalecimiento de la Educación
  • 2016 – Año de la Consolidación del Mar de Grau
  • 2017 – Año del Buen Servicio al Ciudadano
  • 2018 – Año del Diálogo y la Reconciliación Nacional
  • 2019 – Año de la Lucha contra la Corrupción y la Impunidad
  • 2020 – Año de la Universalización de la Salud
  • 2021 – Año del Bicentenario del Perú: 200 años de Independencia
  • 2022 – Año del Fortalecimiento de la Soberanía Nacional
  • 2023 – Año de la Unidad, la Paz y el Desarrollo
  • 2024 – Año del Bicentenario, de la Consolidación de Nuestra Independencia, y de la Conmemoración de las Heroicas Batallas de Junín y Ayacucho
  • 2025 – Año de la Recuperación y Consolidación de la Economía Peruana

Otros países que denominan a cada año

A diferencia del Perú, donde cada año recibe una denominación oficial mediante decreto supremo, no todos los países adoptan esta práctica.

Sin embargo, algunas naciones sí asignan nombres simbólicos a ciertos años para destacar prioridades políticas, sociales o conmemorativas.

En China, por ejemplo, el calendario lunar asocia cada año con un animal del zodiaco chino, una tradición cultural que influye en celebraciones, creencias populares y hasta decisiones económicas.

En países como Estados Unidos o la Unión Europea, es común que se proclamen “años temáticos” para promover campañas públicas, como el Año de la Educación Financiera o el Año Europeo de la Juventud.

Estos nombramientos suelen surgir por iniciativa de organismos estatales o multilaterales, y aunque no tienen carácter obligatorio como en el Perú, sirven para orientar acciones gubernamentales, asignar presupuestos específicos y movilizar a la sociedad civil en torno a ciertos temas.

Preguntas frecuentes sobre el nombre del año

¿Cómo se define el nombre oficial del año en Perú?

Cada año, el Estado peruano adopta una denominación oficial que acompaña a todas las comunicaciones y documentos del sector público.

El llamado nombre oficial del año no es solo una formalidad, sino un elemento que refleja prioridades, valores y mensajes institucionales que el Gobierno busca resaltar a nivel nacional.

¿Quién establece el nombre oficial del año en el Perú?

La definición del nombre oficial del año recae en el Poder Ejecutivo. Es la Presidencia de la República la encargada de aprobar esta denominación mediante un Decreto Supremo, el cual se convierte en el instrumento formal que oficializa su uso en todo el aparato estatal.

Este decreto es suscrito por el Presidente de la República y refrendado por la Presidencia del Consejo de Ministros, lo que le otorga carácter obligatorio para las entidades públicas.

¿En qué momento se anuncia la denominación anual?

Por lo general, el nombre oficial del año se da a conocer hacia finales de diciembre del año previo o durante los primeros días de enero.

Esto ocurre una vez que el Decreto Supremo ha sido aprobado y publicado, permitiendo que las instituciones públicas inicien el nuevo periodo con la denominación ya vigente.

Publicación oficial: ¿dónde se difunde el nombre del año?

El único medio oficial de publicación del nombre del año es el Diario Oficial El Peruano. A través de este canal se difunde el Decreto Supremo correspondiente, lo que garantiza su validez administrativa y su aplicación uniforme en todas las dependencias del Estado.

¿Es obligatorio usar el nombre oficial del año?

El uso del nombre oficial del año es obligatorio para todas las entidades del sector público. Debe incluirse en documentos oficiales, resoluciones, oficios, comunicados institucionales y actos administrativos durante todo el año calendario.

En el caso del sector privado, su utilización no es exigida por norma, por lo que su aplicación es completamente opcional.

¿Tiene valor legal el nombre del año?

Si bien el nombre oficial del año no constituye una norma con efectos legales directos, sí posee un carácter administrativo obligatorio para el Estado.

Su función principal es reforzar la identidad institucional y la coherencia comunicacional de las entidades públicas a lo largo del año.

Origen histórico del nombre oficial del año en Perú

La tradición de asignar un nombre oficial a cada año se remonta a 1963, cuando se adoptó la denominación “Año de la Alfabetización en todo el territorio patrio”.

Aunque el decreto que dio inicio a esta práctica fue emitido en diciembre de 1962, su aplicación comenzó formalmente al año siguiente.

Desde entonces, esta costumbre se ha mantenido de manera casi ininterrumpida, consolidándose como parte del protocolo institucional del Estado peruano.

¿Puede modificarse el nombre oficial del año?

No. Una vez que el Decreto Supremo es publicado en El Peruano, el nombre oficial del año queda definido de forma definitiva y rige durante todo el periodo anual, sin posibilidad de cambios posteriores.

Inclusión lingüística y lenguas originarias

Como parte de su política de inclusión y reconocimiento de la diversidad cultural, el Estado peruano traduce el nombre oficial del año a lenguas originarias.

Esta labor es realizada por el Ministerio de Cultura e incluye idiomas como el quechua, aimara y otras lenguas indígenas, fortaleciendo el enfoque intercultural en la gestión pública.

Administrador de contenidos de Grupo Periodismo en Línea