Shanghái se prepara para convertirse en uno de los principales polos de investigación tecnológica global con la entrada en operaciones del nuevo Centro de Investigación y Desarrollo LianQiu Lake de Huawei.
Este campus, concebido como el mayor complejo de innovación de la compañía a nivel internacional, comenzó su puesta en marcha a finales de 2024 y llegará a su máxima capacidad hacia finales de 2026, cuando albergue a cerca de 35 mil trabajadores altamente especializados.
Desde su concepción, LianQiu Lake fue diseñado para responder a la creciente demanda de investigación avanzada en un entorno que combine infraestructura de alto nivel, bienestar y colaboración interdisciplinaria.
Científicos, ingenieros y personal técnico convivirán en un espacio que busca acelerar el desarrollo de tecnologías estratégicas para la próxima década.
Un campus de escala inédita para la investigación global
Con una superficie de 160 hectáreas, el complejo supera en extensión a otros referentes tecnológicos internacionales y se posiciona como un nuevo hito en la estrategia de innovación de Huawei.
La magnitud del proyecto refleja la apuesta de la compañía por consolidar una red de I+D distribuida, que se articula con otros centros ubicados en Shenzhen, Beijing, Guangzhou y Wuhan.
Esta integración fortalece la capacidad de Huawei para desarrollar soluciones de alto impacto, permitiendo que el conocimiento fluya entre distintos polos de investigación.
LianQiu Lake no opera de manera aislada, sino como parte de un ecosistema global que busca responder a los desafíos de la digitalización, la conectividad y la sostenibilidad.
Visión estratégica y enfoque en el talento internacional
El fundador de Huawei, Ren Zhengfei, impulsó directamente la iniciativa y supervisó el desarrollo del campus, definiendo una visión centrada en la atracción de talento global.
El objetivo declarado es crear un entorno donde investigadores de distintas partes del mundo puedan trabajar y vivir en condiciones óptimas, con servicios e infraestructura que favorezcan la creatividad y la innovación continua.
El complejo funciona como una auténtica ciudad científica. Cuenta con más de 180 edificios conectados por un tranvía interno de ocho estaciones, además de jardines, praderas y zonas de investigación distribuidas alrededor de una laguna central.
A esto se suman más de 100 cafeterías, espacios de cowork, áreas de ocio y entornos verdes integrados al paisaje.
Inversión, patentes y liderazgo tecnológico
La construcción de LianQiu Lake implicó una inversión cercana a los US$ 1.400 millones, alineada con la estrategia de Huawei de consolidarse como líder mundial en infraestructura digital, telecomunicaciones y soluciones inteligentes.
En los últimos cinco años, la empresa ha destinado más del 20% de sus ingresos anuales a Investigación y Desarrollo, con inversiones que superaron los US$ 24 mil millones en 2024 y los US$ 22 mil millones en 2023.
Al cierre de 2024, Huawei registraba más de 150 mil patentes activas y mantenía su posición como el mayor solicitante global de patentes por octavo año consecutivo.
Estos indicadores refuerzan el rol de LianQiu Lake como un motor clave para sostener la competitividad tecnológica de la compañía en el largo plazo.
Proyectos tecnológicos y transición desde Ox Horn
Actualmente, cerca de 28 mil investigadores ya operan en el nuevo campus, acompañados por unos 3 mil colaboradores dedicados a servicios y mantenimiento.
Los proyectos en desarrollo abarcan un amplio espectro, que incluye dispositivos inteligentes, chips, automóviles eléctricos, soluciones de movilidad, data centers, aplicaciones de nube, infraestructura para 5G y 5G Avanzado, entrenamiento de inteligencia artificial, redes inalámbricas de alta capacidad y tecnologías para la conversión de energía fotovoltaica.
Hasta la apertura de LianQiu Lake, el histórico campus Ox Horn en Dongguan concentraba gran parte de las actividades de I+D de Huawei, con alrededor de 25 mil trabajadores.
Mientras Ox Horn destaca por su arquitectura de inspiración europea, el nuevo campus en Shanghái apuesta por una estética moderna con influencias orientales y japonesas.
A pesar de estas diferencias visuales, ambos centros comparten la misma esencia: desarrollar tecnología de vanguardia orientada a un mundo más conectado, más inteligente y más sostenible.
